Rumbo a un destino sin nombre

Se me perdian los ojos a traves del grueso cristal, veía cientos de amapolas y girasoles,
es curioso como en los viajes te preguntas sin saber por que, cosas básicas de la naturaleza, no podía imaginar cómo las pipas podrían madurar sin caerse de aquellos cálices que tanto se movían.

Aunque en ese tren, daba lo mismo, los pasajeros estabamos destinados a perdernos en los detalles sin importancia. Pero realmente eran los detalles los que hacían que aquel viaje fuera tan especial. Recuerdo uno. Pero él no me recuerda a mi. Seguramente porque tuviera tan poca importancia en aquel instante para él como él la tuvo para mi en su momento.

Paseaba por el vagón, solo había 5 personas. Habíamos recorrido tantos kilómetros juntos 2 personas más y yo que casi nos tuteábamos. La cuarta y la quinta persona se habían subido dos paradas por detrás. Uno de ellos se había sentado a mi lado sin parar de llamar mi atención hasta que lo miré. Ese fue el detalle. Con sus ojos me besó…

Seguí mirando el paisaje. Y en la siguiente estación, cogió mi mano con fuerza y me llevo trás de él. Las otras 4 personas se quedaron entristecidas dentro de mi propio vagón y yo me perdí en un paraje que no era el mío ni lo sería nunca, porque al fin y al cabo, ese tren llevaba un rumbo en el que estaban escritos solamente nuestros nombres

Pinkhuyo y Mitsui

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Industrial Engineer , MBA innovation , developer android
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