Melchor, Gaspar y Baltasar

Empieza el final de las vacaciones navideñas….

Es una noche especial, cargada de nostalgia y sentimientos para los adultos. Aunque yo, me siento una niña, los nervios que habitan en mi estómago, hacen eco en mi cabeza y no me dejan ser adulta….. quiero ser una niña siempre en la noche de reyes!!!!!

Y ahora, pensando en el Niño Jesús que nació hace unos días, aquel pequeño nacido en un humilde pesebre, echamos la vista a la Biblia para recordar lo que en ella nos han contado de los Tres Magos.

Evangelio según San Mateo (2, 1-12)
Cuando nació Jesús, en Belén de Judea, bajo el reinado de Herodes, unos magos de Oriente se presentaron en Jerusalén y preguntaron: “¿Dónde está el rey de los judíos que acaba de nacer? Porque vimos su estrella en Oriente y hemos venido a adorarlo”. Al enterarse, el rey Herodes quedó desconcertado y con él toda Jerusalén. Entonces reunió a todos los sumos sacerdotes y a los escribas del pueblo, para preguntarles en qué lugar debía nacer el Mesías. “En Belén de Judea, le respondieron, porque así está escrito por el Profeta: Y tú, Belén, tierra de Judá,
ciertamente no eres la menor entre las principales ciudades de Judá, porque de ti surgirá un jefe que será el Pastor de mi pueblo, Israel”. Herodes mandó llamar secretamente a los magos y después de averiguar con precisión la fecha en que había aparecido la estrella, los envió a Belén, diciéndoles: “Vayan e infórmense cuidadosamente acerca del niño, y cuando lo hayan encontrado, avísenme para que yo también vaya a rendirle homenaje“.
Después de oír al rey, ellos partieron. La estrella que habían visto en Oriente los precedía, hasta que se detuvo en el lugar donde estaba el niño. Cuando vieron la estrella se llenaron de alegría, y al entrar en la casa, encontraron al niño con María, su madre, y postrándose, le rindieron homenaje. Luego, abriendo sus cofres, le ofrecieron dones: oro, incienso y mirra. Y como recibieron en sueños la advertencia de no regresar al palacio de Herodes, volvieron a su tierra por otro camino.

Los nombres de Melchor, Gaspar y Baltasar aparecieron por primera vez en el Evangelio Armenio de la Infancia del siglo IV.

Ofrecieron al Niño Jesús : ” Aurum regi, thus Deo, myrrha defuncto”. Oro en homenaje a la realeza de Cristo (Signum regis), el incienso a su divinidad (signum Dei) y la mirra que servía para embalsamar los cadáveres, significa que está destinado a morir por la redención de la humanidad ( signum sepulturae).

Se pretendía que después de su peregrinación a Belén, los tres Reyes Magos, que regresaron a Oriente por mar, habían sido enterrados en Saba. Sus huesos hallados por la emperatriz Helena al mismo tiempo que la madera de la Vera Cruz, habrían sido trasladados a Constantinopla.

Sin embargo antes del siglo XI no se conocía nada de esta historia. Fueron los clérigos de Milán los que forjaron la leyenda completa. El obispo Eustorgio (s. VI) habría viajado a Constantinopla y le pidió a Constantino que pudiera transportar los restos de los Reyes Magos hasta la iglesia que lleva su nombre en Milán. Las reliquias fueron trasladadas en un sarcófago de mármol.

Poco después, en 1164, el arzobispo de Colonia, Reinaldo de Dassel, gran canciller del emperador Federico Barbarroja, aprovechó el saqueo de Milán para apoderarse de las reliquias, que transportó a su diócesis. En honor de esas osamentas , depositadas en un relicario de oro, en el s. XIII, se emprendió la construcción de la catedral renana dedicada a los tres Reyes de Colonia .Colonia, se convirtió junto con Roma y Santiago de Compostela en un gran centro de peregrinación, numerosos recuerdos de peregrino repartidos por la geografía así lo atestiguan.

En Alemania las letras apotropaicas C+M+B, iniciales de los nombres de los Reyes Magos: Caspar – Melchior – Baltasar, se escribían con tiza en las puertas de las casas y en los establos el día de los Reyes Magos para proteger a personas y animales de los demonios y las brujerias, los incendios y las inundaciones. También se colocaban grabados en los armarios con el mismo fin, incluso para protegerse contra la peste.

Por otro lado, a causa de la rapidez y del éxito de su viaje a Belén, eran los protectores de los viajeros y peregrinos, que los invocaban para marchar sin cansarse. Cuando llegaba la hora del último viaje, se le invocaba para conseguir la gracia de una buena muerte.

Y tras repasar un poco de la historia que nos han contado… me voy a la cama. Gracias Voroke por la info.

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